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Retos de la veterinaria

Eutanasia, una decisión tan bondadosa como compleja

Eutanasia, una decisión tan bondadosa como compleja

La formación que los médicos veterinarios recibimos en la universidad está principalmente encaminada a salvaguardar la vida y la salud de los animales y las personas; pero, así como los médicos humanos y otros cuantos profesionales, debemos acostumbrarnos a trabajar teniendo a la muerte cerca, reconociéndola siempre como una posibilidad o a veces incluso como una opción terapéutica.

Es así que para muchos de los que trabajamos con animales, la muerte asistida o la eutanasia, se convierte en una aliada para ciertos casos en los que la medicina sencillamente no puede hacer nada más.

¿Qué es la eutanasia?

La palabra eutanasia proviene del grigo “eu” (bueno) y “thanatos” (muerte), lo que significa “buena muerte” o en otras palabras “muerte sin dolor”. Para la medicina veterinaria entonces, la eutanasia se refiere a inducir la muerte humanitaria en un animal a través de un método que sea farmacológicamente aceptado y que no genere ansiedad o dolor (Cabrejo, 2016). En Colombia, según la Ley 576 del 2000, ésta puede realizarse con la voluntad y autorización de la persona responsable del animal y se considera un recurso terapéutico y también una medida sanitaria, lo que quiere decir que es posible llevarla a cabo en los animales que pongan en peligro a las personas, bien sea porque padecen una enfermedad contagiosa grave o por agresividad (Cabrejo, 2016; Henao, 2017).

¿Qué contiene la eutanasia?

Para empezar, es importante tener claro que el protocolo de eutanasia depende del tipo de animal que estemos tratando, ya que no es lo mismo realizarla en un perro que en una vaca o una tortuga. No obstante, sea cual sea la especie, siempre se busca garantizar la ausencia de dolor, angustia y consciencia del animal, así como la seguridad del personal que la realiza y sus responsables (The Humane Society de los Estados Unidos, 2013).

Por lo general, en las mascotas la eutanasia se realiza por medio de una inyección intravenosa de pentobarbital sódico, un medicamento que administrado de forma adecuada, deprime las funciones vitales produciendo la muerte del animal de forma rápida, tranquila e indolora. Por otro lado, cuando se trata de otras especies, se pueden utilizar medicamentos o vías de administración diferentes que proporcionen un buen morir (The Humane Society de los Estados Unidos, 2013).

Foto tomada de Unsplash

¿Cuándo se practica?

En la mayoría de los casos, la decisión de realizar un procedimiento de este tipo no es fácil de tomar para el médico veterinario tratante ni para el responsable del animal, independiente de si se trata de un perro, un gato, un caballo o un ejemplar de la fauna silvestre. La muerte, aunque es un proceso natural e inevitable, significa la pérdida de un individuo que pudo haber sido considerado el miembro de una familia, el sustento económico de una persona o el representante de una especie en peligro de extinción; esto hace que en muchas ocasiones, especialmente cuando se trata de mascotas, la eutanasia traiga consigo sentimientos de tristeza, frustración e impotencia.

Adicional a esto, quienes nos encargamos de la salud animal y nos regimos por un código de ética, tenemos claro que la muerte asistida no es un procedimiento que se elija como primera opción, sino que únicamente se lleva a cabo cuando se acaban las opciones terapéuticas y no es ético prolongar el sufrimiento de un animal, o cuando se trata de una medida de salud pública (AVEPA, 2004).

De hecho, desde finales de la época de los 90, se definieron las razones por las que un profesional puede decidir practicar la eutanasia en un animal, dentro de estas se encuentran (Henao, 2017):

 

1. Edad avanzada: animales muy mayores cuya calidad de vida se encuentre gravemente comprometida.

 

2. Enfermedad terminal: cuando alguna patología grave como el cáncer o la insuficiencia renal crónica, deteriora tanto la calidad de vida del individuo que no tiene sentido prolongar el sufrimiento.

 

3. Trauma: animales que hayan sido víctimas de accidentes, que tengan un compromiso importante de sus funciones vitales y un mal pronóstico.

 

4. Problemas comportamentales: cuando el animal representa un peligro para otros animales o para las personas a su alrededor debido a sus reacciones agresivas.

 

5. Animal sano: puede ser con el fin de hacer control poblacional o investigación científica.

“Mauricio”, perro geriatra. Foto tomada por: Miguel Arango

¿Cómo nos afecta la eutanasia a los médicos veterinarios?

Vamos a hacer un ejercicio, imagina que eres el veterinario de un municipio pequeño y un día te llama una persona que vive en una vereda a 1 hora de la cabecera municipal porque su perro se encuentra enfermo hace algunos días. Cuando revisas al animal, te das cuenta que tiene una obstrucción severa de las vías urinarias que le está generando muchísimo malestar y dolor y que con el tiempo puede llegar a comprometer los riñones, pero no logras resolverla con los recursos que tienes en ese momento. Sabes que hay procedimientos que se podrían practicar en el perro si pudieras llevarlo a un hospital veterinario, pero eres consciente que el más cercano se encuentra a más de 2 horas y que el propietario no cuenta con los recursos económicos para enfrentar el proceso de diagnóstico y tratamiento. Entonces, ¿qué harías? ¿llevarías al animal al hospital veterinario haciéndote cargo de todos los gastos? ¿le aplicarías algún medicamento para aliviar el dolor por unas horas, aún sabiendo que no vas a resolver el problema de base? o ¿realizarías la eutanasia para no prolongar el sufrimiento del animal teniendo en cuenta las condiciones en las que se encuentra?

Seguramente la respuesta no fue nada fácil… Pues bien, ese es el escenario al que nos enfrentamos muchos médicos veterinarios a lo largo de nuestra vida profesional, ya que debemos tomar decisiones teniendo en cuenta muchos factores que a veces no dependen de nosotros pero que sí afectan directamente la calidad de vida de nuestros pacientes y, eventualmente, la nuestra.

Collar de “Benjamín”, una mascota amada por su familia y a quien se aplicó la eutanasia debido a una enfermedad grave. Foto tomada por: Manuela Echeverri

Además de casos dramáticos como el anterior, también debemos lidiar con las peticiones de eutanasia inapropiadas de algunas personas que ya no quieren tener a su animal de compañía, simplemente porque se van a mudar de casa, porque tuvieron un hijo o porque ya se cansaron de cuidarlo (Diario Veterinario, 2019).

Angustia y estrés

Situaciones como estas son las que generan en algunos veterinarios cuadros de ansiedad y frustración que pueden conducir a algo llamado fatiga por compasión, un tipo de estrés que surge debido a la empatía y al compromiso emocional que se desarrolla con los pacientes y que, en el peor de los casos, puede afectar gravemente la salud mental del profesional (Diario Veterinario, 2019; Pintado, 2018).

Como podemos ver, la eutanasia es una medida tan necesaria y bondadosa como compleja, pues aunque suene extraño, siempre se realiza propendiendo por el bienestar del animal pero nunca puede ser tomada a la ligera, sino tras un analisis consciente de todas las caras de la situación.

Referencias
  • Cabrejo, C. (2016). La eutanasia en medicina veterinaria de pequeños animales. Revista electrónica de Veterinaria, 17(7), pp. 1-7.

  • Henao, S. (2017). Eutanasia en animales de compañía Dilemas, encuentros y desencuentros. Revista Colombiana de Bioética, 11(3), pp. 74-108.

  • The Humane Society de los Estados Unidos. (2013). Manual de referencia sobre la eutanasia. Estados Unidos.

  • AVEPA. (2004). Veterinarios y el final de la vida. Eutanasia: Un acto clínico complejo. Barcelona, España: AVEPA, Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales.

  • Diario Veterinario. (2019). La petición de eutanasia, un problema que sufren los veterinarios. Mayo 2, 2021, de Diario Veterinario.

  • Pintado, S. (2018). Programas basados en mindfulness para el tratamiento de la fatiga por compasión en personal sanitario: una revisión. Terapia psicológica, 36(2).

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La verdad sobre las zarigüeyas, más conocidas como chuchas

La primera vez que vi una zarigüeya, o como les decimos en Colombia, una chucha, fue en una finca del Oriente antioqueño en la que estaba pasando las fiestas decembrinas con mi familia, yo tenía unos 9 años y eran más o menos las 10 de la noche.

De ese momento sólo recuerdo el pánico que me dio cuando la vi corriendo y haciendo equilibrio sobre un cable de luz muy cerca de donde estábamos. La vi grandísima y muy fea, y cómo no, si desde siempre había escuchado que esos animales eran como unas ratas gigantes y monstruosas a los que había que tenerles miedo y sobre todo asco.

Afortunadamente, han pasado muchos años desde esa experiencia, y debo admitir que me tomó un tiempo cambiar mis conceptos y empezar a ver a las zarigüeyas como realmente son, unos mamíferos supremamente interesantes y valiosos para los ecosistemas.

Foto tomada por: Mikell Darling (Unsplash)

Conceptos a desmitificar

Una de las primeras ideas que debemos sacarnos de la cabeza, es que las zarigüeyas son ratas grandes, ya que a pesar de su color grisáceo y su cola sin pelos, éstas se encuentran más emparentadas con los canguros y koalas de Australia que con los roedores a los que no queremos ver cerca de nuestras viviendas. En efecto, las chuchas son mamíferos marsupiales, es decir que gran parte del desarrollo de las crías se da en el marsupio, una bolsa de piel en el vientre de la madre en la que se encuentran las glándulas mamarias y hacia donde migran las crías aún en estado embrionario para completar su crecimiento (Rueda et. al., 2013).

Es por lo anterior que las zarigüeyas son los representantes de los marsupiales en las Américas, existiendo alrededor de 100 especies y estando distribuidas a lo largo de casi todo el continente, lo que paradójicamente debería hacerlos animales emblemáticos y representativos de nuestra región (Brito et al., 2019).

Adicionalmente, son mamíferos omnívoros, es decir que su dieta se basa en frutas, insectos y pequeños vertebrados, así como en roedores, serpientes (incluso algunas venenosas) y lagartijas, pero nunca en basura. Estos hábitos alimenticios sirven a los ecosistemas por la dispersión de semillas que facilitan al comer frutos de diversas especies de plantas, así como el control de ciertas plagas como ratones e insectos en las zonas rurales y urbanas. Es importante resaltar, además, que las chuchas hacen parte de la cadena alimenticia y sirven de alimento a depredadores mayores como felinos silvestres y aves rapaces (El Tiempo, 2020; Vivas et al., 2016).

Por lo tanto, las zarigüeyas cumplen con las mismas funciones que otros animales silvestres, lo cual las hace merecedoras de la misma importancia y el mismo respeto que podemos sentir por algunos más carismáticos como los zorros o los monos.

Foto tomada por: Dorothea Oldani (Unsplash)

Víctimas de su aspecto y adaptabilidad

No obstante, a pesar de lo útiles que son para la naturaleza, es debido a su aspecto y a historias populares, que muchas personas consideran a nuestros marsupiales como seres indeseables, sucios y peligrosos, lo cual los ha convertido en víctimas de maltrato y persecución, principalmente en las zonas urbanas.

Precisamente, debido a su capacidad de adaptación a diferentes ambientes y a su presencia en bosques que han sido intervenidos, las zarigüeyas suelen entrar en contacto con poblaciones humanas. Este contacto no siempre es bueno y suele involucrarlas en situaciones peligrosas como atropellamientos, ataques de perros y gatos domésticos y, además, las dejan expuestas a personas inescrupulosas que no tienen ningún reparo en envenenarlas o matarlas a golpes (Correa et al., s.f; Vivas et al., 2016).

Según la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (CORNARE), la chucha es la especie de mamífero que más se recibe en su Hogar de Paso, especialmente individuos en estado juvenil. De hecho, entre enero y junio del 2019, se recibieron 82 de estos animales, lo cual representó el 76% de los mamíferos que ingresaron (Flórez, 2020). Adicionalmente, reportes del Instituto Humboldt revelaron que más del 60% de la fauna silvestre atropellada en las carreteras de Colombia en el año 2017 perteneció al género Didelphis, es decir a las zarigüeyas (Correa et al., s.f).

Foto tomada por: Anggun Tan (Unsplash)

Lo que se está haciendo por ellas

Afortunadamente, muchas personas y organizaciones en nuestro país han venido desarrollando desde hace algunos años campañas de concientización acerca de la importancia de las chuchas y de la necesidad de no hacerles daño. Una de las organizaciones más importantes es la Fundación Zarigüeya FUNDZAR, quienes realizan campañas de educación ambiental con la ciudadanía y participan en proyectos de investigación, conservación y protección de estos marsupiales con el fin de darles mayor visibilidad (Flórez, 2020).

Sin embargo, no se necesita pertenecer a un colectivo ambiental para defender a estos animales, porque desde nuestro hogar también podemos apoyar estas iniciativas, proteger a las chuchas que conviven con nosotros en nuestro barrio y dar a conocer su importancia a nuestro círculo cercano. Además, si nos ponemos las gafas del amor, el respeto y la admiración, te aseguro que podemos empezar a ver esas narices rosadas, esos bigotes largos y esas orejas redondas como características extremadamente tiernas y bonitas.

Referencias
  • Brito, J., Camacho, M., Romero, V., Vallejo, A. (eds). (2019). Didelphis marsupialis. En Mamíferos del Ecuador. Versión 2018.0. Museo de Zoología, Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

  • Correa, C., González, J., Isaacs, P., Jaramillo, J. (s.f). Los animales atropellados de Colombia, Estrategias para mitigar los efectos de la infraestructura vial en la fauna silvestre. Marzo 14, 2021, de Instituto Humboldt.

  • El Tiempo: Redacción Medioambiente. (2020). Las zarigüeyas, controladoras de plagas y vitales en los ecosistemas. Marzo 14, 2021, de El Tiempo.

  • Flórez, F., Vivas, C. (2020). Zarigüeyas (chuchas comunes), marmosas y colicortos en Colombia. Fundación Zarigüeya FUNDZAR. Medellín, Colombia.

  • Rueda, M., Ramírez, G., Osorio, J. (2013). Aproximación a la biología de la zarigüeya común (Didelphis marsupialis). Boletín científico Museo de Historia Natural, 17(2), pp. 141-153.
  • Vivas, C., Flórez, F., Castrillón, J. (2016). Pautas para el manejo de crías de zarigüeya en estado de indefensión. Fundación Zarigüeya FUNDZAR. Medellín, Colombia.

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Para los amantes de los animales, tener un gato como mascota puede ser un sueño hecho realidad. Los gatos son seres elegantes e inteligentes, con ojos hermosos y caritas irresistibles y, si corres con la suerte de ser elegido por ellos, pueden ser también muy amorosos y leales.

No obstante, es bien sabido que los felinos son cazadores por naturaleza, lo cual en muchos casos significa que esa bola de pelos que tenemos en casa puede llegar a convertirse en algo parecido a un monstruo y acabar con la vida de decenas de aves, reptiles y pequeños mamíferos. Lo primero que debemos entender es que estas cacerías, que a los ojos de muchos propietarios son inofensivas, pueden llegar a afectar poblaciones enteras de especies silvestres e incluso causar desequilibrios en los ecosistemas donde habitan (James, 2020).

Foto tomada por: Yoko Correia (Unsplash)

Implicaciones de los gatos cazadores

Una de las consecuencias principales de las artes “ninja” de nuestras mascotas para cazar, es la reducción del número de animales silvestres de una zona determinada. Ahora, esto podría parecer algo irrelevante si únicamente tenemos en cuenta los 5 ó 10 pajaritos que mata un gato en el año, pero si escalamos esa cantidad de presas a nivel global y además tenemos en cuenta a los millones de gatos sin dueño, la cosa se pone mucho más grave.

Tan importante es esta situación, que los felinos domésticos han sido catalogados como una de las causas principales de la extinción de 63 especies de vertebrados a nivel global (James, 2020). Asimismo, se calcula que tanto los gatos mascota como los callejeros producen anualmente la muerte de 100 a 350 millones de aves en Canadá, y de 1.3 a 4 billones de aves y 6.3 a 22.3 billones de mamíferos en Estados Unidos (Blancher, 2013; Loss et al., 2013).

Adicional a la muerte de individuos a causa de los felinos, la presencia de animales domésticos en el hábitat de la fauna silvestre hace que el riesgo de transmisión de enfermedades se eleve. De esta manera, la prevalencia de algunos parásitos y virus, e incluso de zoonosis como la toxoplasmosis y la rabia, puede aumentar debido a este tipo de interacciones que de forma natural no se presentan (Crowley et al., 2020). Igualmente, la competencia directa por los recursos y las presas que se da entre los gatos domésticos y los carnívoros silvestres, hace que no sólo se afecten especies menores, sino también otras con un nivel más alto en la cadena alimenticia (Mella & Flores, 2018).

Entonces... ¿es mejor no tener gatos?

Ahora bien, tampoco se trata de estigmatizar a los mininos y dejar de amarlos como lo hacemos. La realidad es que el instinto depredador está muy bien puesto dentro de su código genético, a pesar de haber sido domesticados hace aproximadamente 5 mil años. De hecho, se sabe que la conducta de cazar no se debe a que el gato esté hambriento, ya que este instinto y la sensación de hambre están controlados por zonas diferentes del cerebro, por lo que no podemos culpar a nuestra mascota de hacer algo para lo que está genéticamente programada. Además, fuimos los seres humanos quienes hace miles de años introdujimos a estos animales adorables en diferentes ecosistemas y los pusimos en contacto con otras especies que evolucionaron sin tener que preocuparse por depredadores tan insaciables (Mella & Flores, 2018).

Foto tomada por: Dorothea Oldani (Unsplash)

Lo que podemos hacer

Es por esto que es nuestra responsabilidad como propietarios hacernos responsables de los gatos de nuestro hogar y minimizar, ojalá a cero, las víctimas de sus juegos de depredador. Es así como la tenencia responsable de mascotas y el control poblacional de animales con dueños y callejeros son la clave para evitar que millones de especies silvestres continúen viéndose afectadas por una cacería realmente innecesaria (Crowley et al., 2020; Strycker, 2019).

Acciones concretas como mantener las puertas de casa cerradas, vigilar de cerca lo que hace nuestra mascota, e incluso esterilizarla, ayudan a evitar que ésta salga al exterior, deambule y desarrolle sus instintos de cazador. Además, con esto no sólo preservamos los ecosistemas en su estado natural, sino que también mantenemos a nuestros felinos seguros y con menores probabilidades de sufrir accidentes como atropellamientos o envenenamientos (Crowley et al., 2020).

Finalmente, cuando nos declaramos amantes de los animales, implícitamente estamos asumiendo la responsabilidad moral de cuidar tanto a los que se encuentran bajo nuestro techo, como a los que enriquecen el medio ambiente en el que vivimos, por lo que debe ser igual de importante cuidar de nuestros gatos como de las aves, reptiles y mamíferos pequeños que pudieran llegar a ser sus presas.

Referencias
  • James, C. (2020). Los gatos domésticos mataron a los 232 animales de esta foto en solo un año. Febrero 28, 2021, de National Geographic

  • Loss, S., Will, T. & Marra, P. (2013). The impact of free-ranging domestic cats on wildlife of the United States. Nature Communications, 4 (1396).

  • Blancher, P. (2013). Estimated number of birds killed by house cats (Felis catus) in Canada. Avian Conservation and Ecology, 8(2).

  • Crowley, S., Cecchetti, M. & McDonald, R. (2020). Diverse perspectives of cat owners indicate barriers to and opportunities for managing cat predation of wildlife. Frontiers in ecology and the environment, 18(1), pp. 544-549.

  • Mella, I. & Flores, R. (2018). Mi gato es un depredador ¿Quién tiene la culpa?. Febrero 28, 2021, de Universidad Veracruzana Ciencia y Luz

  • Strycker, N. (2019). ¿Qué podemos hacer para salvar a las aves de los gatos?. Febrero 28, 2021, de National Geographic

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Hay que admitirlo, los bebés de muchas especies de animales son tan tiernos que sólo provoca abrazarlos y tenerlos como un peluche a nuestro lado. No obstante, esa característica, que debería ser buena, resulta una condena para ellos y sus familias, ya que es precisamente por esto que algunas personas sin escrúpulos los arrebatan de sus madres con el fin de venderlos a quienes muchas veces sólo tienen buenas intenciones.

A varios de nosotros nos ha pasado que viajando por las carreteras de nuestro país e incluso estando en algún mercado, nos encontramos de frente con alguien que tiene en sus manos a un animal silvestre, por lo general una tortuga, un ave o un primate bebé, y lo está vendiendo a quienes van pasando por ahí. Algunos toman la decisión de comprarlo simplemente porque les gusta y creen que tenerlo les va a añadir cierto status a su estilo de vida, pero otros sucumben ante la lástima que les genera ver al animalito tan indefenso y deciden pagarle a esa persona el dinero que les pida con tal de liberarlo de las penurias que atraviesa. Sin embargo, en ambos casos los compradores desconocen las implicaciones y los riesgos que tiene adquirir un animal silvestre y, sobre todo, el error tan grande que están cometiendo al apoyar de forma directa esta cadena de tráfico ilegal.

Mono ardilla. Foto tomada por: Yulia Morales

Para interiorizar...

Lo primero y probablemente lo más importante que hay que entender es que casi siempre, para que un animal pueda ser vendido en la carretera o en algún mercado, cientos han tenido que morir durante la captura o el transporte, especialmente las madres de esos bebés que se venden y otros miembros de su manada que los defienden con su vida (Camargo & Jaramillo, s.f).

Casos como el ocurrido hace aproximadamente 2 meses en Ecuador, en el que se incautó una maleta con 185 crías de tortugas gigantes de Galápagos que pretendían ser llevadas desde la isla hasta una ciudad principal del país, ilustran lo cruel de esta problemática. En este caso, las tortugas iban todas envueltas en plástico y bajo condiciones de estrés y hacinamiento graves. De hecho, quienes hemos tenido la oportunidad de trabajar con animales silvestres, sabemos lo resistentes que son estos reptiles, así que el hecho de que se hayan encontrado 16 individuos muertos al momento de hacer el decomiso, habla claramente de las pésimas condiciones y el maltrato al que fueron sometidos (Elcacho, 2021).

Además del difícil viaje que debe atravesar un animal salvaje para lograr ser extraído, transportado y vendido a un consumidor final, lo que muchas personas no tienen en cuenta a la hora de adquirirlo es que la alimentación y el cuidado que estas especies requieren para su adecuado desarrollo jamás se los podremos proveer los seres humanos, puesto que son animales diseñados para consumir alimentos especiales y cumplir funciones biológicas que encuentran únicamente en su hábitat natural y con los suyos (Camargo & Jaramillo, s.f).

Del mismo modo, al traer una tortuga de río, una lora o un perezoso a nuestras casas, nos estamos exponiendo a enfermedades que estos animales nos pueden transmitir, como bacterias, parásitos y virus que pueden llegar a ser muy graves e incluso mortales para nosotros (Monsalve et al., 2009). Un ejemplo de esto es la psitacosis, una enfermedad producida por la bacteria Chlamydia psittaci, cuya transmisión se da desde aves infectadas hacia las personas a través de aerosoles y que puede generar alteraciones graves en el cerebro, los pulmones, el hígado, el corazón y los riñones (Jiménez-Cordero & Jiménez-Pernudo, 2016).

Lora víctima de la fractura intencional de un ala por parte de su traficante y rescatada por la Comunidad Inti Wara Yassi en Bolivia. Foto tomada por: Maria Paula Vélez

Cifras en Colombia

Según el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, entre los años 2005 a 2009 las Autoridades Ambientales reportaron el decomiso de 211.571 animales vivos, siendo el 80% reptiles, el 14% aves y el 4% mamíferos. Lo más delicado de esto, es que de las 773 especies que se recuperaron de las manos de algún vendedor o comprador, 58 se encuentran en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), estando 13 de ellas en la categoría de En Peligro Crítico (CR), 17 en En Peligro (EN) y 28 en Vulnerable (VU), categorías que son las más críticas de la lista después de la de Extinto en Estado Silvestre (EW) (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible Colombia, 2012).

Adicionalmente, gran parte de estos decomisos se hicieron cerca de carreteras, debido a que es allí donde se desarrollan los operativos dado el gran flujo de personas, especialmente en zonas turísticas y en época de vacaciones. Asimismo, algunos de estos operativos incautaron fauna silvestre en áreas de influencia de Parques Nacionales Naturales como el PNN de Paramillo o la Sierra Nevada de Santa Marta, dejando ver que ni siquiera los lugares que más protegidos deberían estar se libran de la extracción y comercialización de su fauna (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible Colombia, 2012).

Pichón de guacamaya azul y amarilla rescatado del tráfico ilegal por la Comunidad Inti Wara Yassi en Bolivia. Foto tomada por: Maria Paula Vélez

El mercado

Finalmente, debemos entender que desde que haya personas dispuestas a pagar por animales silvestres, sea por pesar, por desconocimiento o por simple egoísmo, siempre habrá quien esté dispuesto a meterse a la selva y matar a muchos individuos con tal de extraer algunos y poder venderlos al mejor postor. Así que, ni siquiera por lástima o por querer “tomar al animalito para liberarlo en la finca” debemos comprar fauna silvestre, ya que lo único que esto hace es incentivar al cazador para que extraiga otros individuos y continúe una cadena de maltrato que debería dejar de existir (Camargo & Jaramillo, s.f).

La próxima vez que te topes con alguien que quiere venderte un animal silvestre, ya sabes que si quieres ayudar, la solución no es comprarlo, sino denunciar a las Autoridades Ambientales o a la Policía para que sean ellos quienes se encarguen del decomiso del animal y de la sanción del traficante.

Referencias
  • Camargo, S. & Jaramillo, M. (Sin fecha). La triste vida de la fauna como mascota. Abril 20, 2021, de Revista Semana

  • Elcacho, J. (2021). Una maleta lista para salir de las Galápagos escondía 185 tortugas. Abril 20, 2021, de La Vanguardia

  • Monsalve, S., Mattar, S., González, M. (2009). Zoonosis transmitidas por animales silvestres y su impacto en las enfermedades emergentes y reemergentes. Revista MVZ Córdoba, 14(2).

  • Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible Colombia. (2012). Estrategia Nacional para la prevención y control al Tráfico Ilegal de Especies Silvestres: Diagnóstico y Plan de Acción ajustado. Colombia: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

  • Jiménez-Cordero, J & Jiménez-Pernudo, O. (2016). Cefalea, fiebre y mialgias: neumonía atípica por Chlamydia psittaci. Medicina de Familia SEMERGEN, 42(5). pp. 338-340.

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¿Gatos ferales?¿Qué significa que un gato sea feral?

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¿A qué le conocemos como gatos ferales?

Esta es una muy buena pregunta porque, usualmente, podemos confundir y pensar que cuando hablamos de los gatos ferales y los gatos domésticos estamos refiriéndonos a los mismos animales, pero la invitación es a que exploremos juntos las diferencias.

Para empezar, los gatos ferales se caracterizan porque no están domesticados y, desde su nacimiento no han tenido contacto con las personas, por lo que su cercanía les resulta incómoda y muy estresante; en cambio, para los gatos domésticos el contacto con las personas es una situación a la que han estado expuestos desde que son muy pequeños (Nussbaum, 2020).

¿Dónde viven los gatos ferales?

Ellos prefieren los lugares apartados y en los que no tengan contacto con las personas, pues como ya lo dijimos, esto los hace sentirse incómodos e inseguros; por lo tanto, es bastante común que elijan sitios como construcciones abandonadas y parques (Nussbaum, 2020).

Gato feral. Foto tomada por: Juan Felipe Arroyave

¿A qué se le llama “colonia”?

Este término se emplea para definir un grupo de varios gatos ferales que viven en un lugar determinado.

¿De qué se alimentan?

Los gatos ferales son cazadores muy hábiles por lo que se alimentan de presas que capturan en los lugares que habitan. Además, en algunas zonas pueden llegar a alimentarse de restos de comida y basuras dejados por habitantes humanos.

Los gatos ferales ¿son peligrosos?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que estos gatos se comportan muy diferente a los gatos domésticos, pues la presencia de una persona les genera altos niveles de estrés y miedo ya que no están familiarizados con este tipo de contacto y, es por esta razón que, si ven a alguien merodeando cerca de donde viven, se esconden o escabullen hasta sentirse “a salvo”.

Colonia de gatos de ferales. Foto tomada por: Juan Felipe Arroyave

¿Cómo se pueden controlar?

Desde hace más de 30 años y tras múltiples estudios, se determinó que la mejor estrategia para establecer el control de las colonias es el Método CES: Captura, Esterilización y Regreso al sitio de captura o, en inglés, TNR: Trap, Neuter and Return (Nussbaum, 2020) por lo que los gatos ferales son capturados por personal capacitado de las sociedades protectoras de animales o Alcaldías, desde donde se encargan de esterilizarlos e identificarlos y una vez completado el proceso médico veterinario, los animales deben ser devueltos al lugar de donde fueron capturados.

Pero ¿no sería mejor sacrificarlos?

Lo cierto es que para algunas personas el sacrificio de los gatos ferales podría imponerse como una buena alternativa; sin embargo, no hay razones éticas ni médicas muy claras para hacerlo porque hay que tener presente que los gatos también cumplen una función relevante en el control de roedores, importantes transmisores de enfermedades como la leptospirosis.

¿Qué beneficios aporta que los gatos ferales estén esterilizados?

Para iniciar, hay que recordar un hecho muy claro: las gatas son poliéstricas estacionales; es decir, presentan varios celos o “calores” (como le suele decir la gente) a lo largo del año, por tanto, son animales que pueden tener una gran descendencia en un corto período de tiempo (Nussbaum, 2020). Por tanto, al esterilizarse, se disminuye la tasa de natalidad de la colonia. Además, esto ayudará a disminuir las peleas entre machos y otro tipo de conductas asociadas a territorialidad.

¿Cómo se identifican?

En algunos países, una vez que el gato ha sito capturado y trasladado para que los médicos veterinarios encargados lo esterilicen, y bajo anestesia, se le hace un pequeño corte en una oreja para identificar que es un gato feral que ha pasado por el protocolo TNR o CES.

¿Los gatos ferales pueden ser adoptados?

No, porque como ya lo vimos antes estos gatos son animales que no están acostumbrados al contacto con las personas por eso no les gusta los mimos, las caricias, ni estar encerrados.

¿Qué hago si en un lugar que conozco hay gatos ferales y nadie hace nada al respecto?

Comunícate con una Sociedad Protectora, Albergue o incluso con la Secretaría de Medio Ambiente de la Alcaldía en el municipio en el que vives. Infórmales sobre la situación para que ellos puedan tomar decisiones e intervenir de la mejor manera.

Colonia de gatos ferales. Foto tomada por: María Paula Vélez

¿Puedo darles comida?

Honestamente, no. Aunque suene cruel lo ideal es no alimentarlos, pues si lo haces corres el riesgo de que, si no son esterilizados rápidamente, la colonia crezca exponencialmente, convirtiéndose en un gran problema. Además, como ya lo mencionamos, estos animales son hábiles cazadores, así que no tendrán lío para encontrar alimento.

Pero ¿Me da mucho pesar ver los gatos y no darles comida?

Como opinión y también como sugerencia, nuestra posición es pedir que no se alimenten los gatos ferales, porque hay tres hechos que debemos tener en cuenta:
1. La alta fertilidad de esta especie.
2. Que son animales que tienen una conducta muy diferente a la de los gatos domésticos.
3. El punto más importante es promover la esterilización.

Comida y agua dejada para alimentar a los gatos ferales. Foto tomada por Juan Felipe Arroyave

¿Sigues dudando?

De todas formas, si eres amante a los animales y en especial a los gatos y sigues dudando, te entendemos. Lo único que te pedimos es que antes de empezar a alimentar la colonia, te asesores de la autoridad ambiental competente en el lugar donde vivas y les preguntes. Seguramente ellos podrán darte recomendaciones muy útiles y que podrás aplicar según sea tu caso.

¿Hemos atendido casos con gatos ferales?

Si, muchos. Por eso pedimos que antes de empezar a alimentarlos descontroladamente te asesores de personal experto, pues de entrada sabemos que este es un tema que hay que aprender a mirar desde muchas perspectivas y entendiendo cada caso con sus particularidades.

Por último, si has tenido una experiencia con gatos ferales nos encantaría leerte. ¡Escríbenos!

Referencias
  • Nussbaum, A. (2020). ¿Qué es un gato feral? Marzo 22, 2022, de Vitakraft.

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Ballena de aleta o rorcual común saliendo a respirar a la superficie por lo que se observa ” el soplo o soplido”. Foto tomada cerca a la costa de Denia, España por Juan Felipe Arroyave

Ahora, las ballenas han hecho adaptaciones para hacer más eficiente su respiración por lo que quiero compartirte algunas de las principales adaptaciones.

1. La concentración de mioglobina, proteína que almacena el oxígeno a nivel muscular, es 10 a 30 veces mayor que en los mamíferos terrestres.

2. En las especies más buceadoras, sus vasos sanguíneos son mucho más grandes que en las menos buceadoras (Thomann, M, 2020).

3. Los cetáceos, tienen una adaptación anatómica conocida como “La Rete Mirabile” o red maravillosa que, como su nombre lo indica es una gran red de vasos sanguíneos que mantienen el flujo de sangre a contracorriente permitiendo intercambiar iones y calor en la red por lo que es muy útil en las extremidades como las aletas, donde los vasos sanguíneos están rodeados de poca grasa.

4. Tienen la facultad de priorizar el flujo sanguíneo hacia los órganos vitales y nadadores, “sacrificando” momentáneamente otros órganos (Thomann, M, 2020).

5. Tienen una mayor tolerancia al dióxido de carbono.

6. Con frecuencia, entran en procesos de bradicardia; es decir, disminuyen su frecuencia cardíaca para así bajar el requerimiento y consumo de oxígeno cuando están nadando (Cajal, A, 2018)

Esquema de la anatomía de una ballena jorobada o yubarta. Realizado por la International Whaling Commission. (Las flechas en azul fluorescente señalan los pulmones y la tráquea)

De otro lado, un punto absolutamente importante, en el caso de las ballenas y de otros animales marinos es que mientras duermen, deben seguir respirando; razón por la que es fundamental entender que sucede en las horas de sueño en relación con su respiración.

Para solucionar esta situación, las ballenas, duermen bajo un patrón conocido como “el sueño hemisférico”, lo que significa que cuando están durmiendo, uno de los dos hemisferios cerebrales también está durmiendo, mientras que el otro está trabajando lo que le permite descansar y mantenerse activa al mismo tiempo. Claro, esto equivale a seguir subiendo a superficie y respirando (Thomann, M, 2020).

Para recordar

No todas las especies de ballenas tienen el mismo número de espiráculos u orificios nasales. El grupo misiticeto al que pertenecen las ballenas con barbas tienen 2; mientras que el grupo odontoceto en el que se encuentran las ballenas con dientes tienen sólo 1 espiráculo.

Grupo de ballenas. Foto tomada por Dmitry Osipenko en Unsplash

Para tener en cuenta

Investigaciones recientes sobre focas y ballenas han revelado que estos animales marinos pueden almacenar grandes concentraciones de mioglobina gracias a que esta proteína ha sufrido algunas modificaciones estructurales en ellos haciendo que no “saturen” los músculos y no se “peguen entre ellas”.

¡Importante!

Las ballenas no pueden respirar por la boca como si lo hacemos nosotros cuando “tenemos la nariz tapada” obligándolas a que la respiración siempre deba hacerse a través de sus espiráculos que están conectados a la tráquea mientras la boca no lo está y esa es la razón por la cuál las ballenas sólo pueden respirar a través de los espiráculos que, de hecho, en latín significa “respiraderos”.

Referencias
  •  
  • Thomann, M. (2020).¿Cómo respiran las ballenas?. junio 29, 2022, de Experto Animal
  •  Gill, V. (2013 )..¿Cómo aguantan las ballenas y focas tanto tiempo bajo el agua?. junio 19, 2022, de BBC
  • Cajal, A. 2018).¿Cómo respiran las ballenas?. junio 29, 2022, de Lifeder
Si vas a citar este artículo:

Echeverri, M. (Junio 9, 2022). ¿Es cierto que las ballenas pueden respirar debajo del agua?. Mapa animal. Recuperado de https://www.mapaanimal.com/la-naturaleza-y-sus-recursos/es-cierto-que-las-ballenas-pueden-respirar-debajo-del-agua/

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¿Por qué se llama ballena piloto?

Para empezar, es una ballena que recibió su nombre porque cuando fue identificada se creía que un grupo nadaba guiado por un líder o “piloto” (International Whaling Commission, 2022) y esta idea, aunque se ha visto replanteada aún no se ha descartado totalmente. La situación con la ballena piloto es muy particular porque es uno de los animales marinos con mayor tendencia a sufrir varamientos y cuando lo hace, lo hace en grupo; lo cual es bastante problemático y dificulta las labores de salvamento en campo.

¿Con qué otro nombre se conoce a esta ballena?

La ballena piloto también es conocida como calderón tropical.

¿Cuántas especies de ballena piloto se han reportado?

Hasta el momento se han descrito 2; la ballena piloto de aleta larga (Globicephala melas) y la ballena piloto de aleta corta (Globicephala macrorhynchus) diferenciándose en que la primera suele habitar en aguas frías y la de aleta corta, en aguas templadas-cálidas de regiones tropicales (International Whaling Commission, 2022).

Ballena piloto. Foto tomada por la NOAA y bajada de Unsplash

¿ Se tiene registro de alguna subespecie?

Si, específicamente en el caso de la ballena piloto de aleta larga se han reportado tres subespecies:

1. La ballena piloto de aleta larga del Atlántico norte (G. m. melas)

2. La ballena piloto de aleta larga meridional (G. m. edwardii)).

3. La ballena piloto de alerta larga del Pacífico Norte (G. m. subespecies sin denominación); aunque cabe resaltar que en esta ballena, lamentablemente, está extinta (International Whaling Commission, 2022).

¿Cuáles son las características de la ballena piloto?

Para empezar, y como el nombre de las especies lo indica el tamaño de sus aletas pectorales puede ser largo o corto; aunque este aspecto no es fácil de identificar en un avistamiento y requiere del uso de técnicas como la fotoidentificación para salir de dudas, además de saber ubicar las especies según las regiones donde se estén haciendo las observaciones y en el caso de estar avistándolas en algunos lugares donde las dos especies se superponen y se pueden encontrar compartiendo espacio se debe acudir a diferencias sutiles en el tamaño y forma del cráneo (International Whaling Commission, 2022).

Otra característica de la ballena piloto es su cabeza que es bulbosa o redonda. Además, su aleta dorsal tiene una forma característica de “gancho” y que es mucho más prominente en los machos que en las hembras.

De otro lado, tienen un color que puede ir desde el gris oscuro hasta el negro azabache, una boca pequeña y, en algunos casos, una mancha blanquecina en forma de “w” ubicada en el pecho, entre la aletas pectorales.

Avistamiento de un grupo de ballenas piloto en aguas de Tenerife, España. Foto tomada por Bertrand Borie y descargada de Unsplash

Y en cuánto al peso ¿Qué tan pesadas son?

Una ballena piloto adulta puede llegar a pesar hasta 3.600 kg y puede medir 7 metros (los machos) (International Whaling Commission, 2022).

¿De qué se alimenta la ballena piloto?

A ambas especies les gusta el calamar; sin embargo, la ballena piloto de aleta larga tiene una mayor predilección por los peces de tamaño mediano y por el camarón.

¿La ballena piloto tiene dientes?

Si; de hecho, es una ballena que pertenece al grupo de los odontocetos, pero no tiene muchos dientes y su estrategia de alimentación se basa en la succión de sus presas.

¿Cómo funcionan las relaciones de estas ballenas?

A diferencia de otros cetáceos, la ballena piloto, forman grupos familiares de 20 hasta 100 individuos que permanecen estables en donde las madres juegan un papel muy importante. Incluso Se ha descrito que, en esta especie de ballenas se forman líneas matrilineales, lo que significa que las crías no abandonan a sus madres, por el contrario, permanecen con ellas hasta la edad adulta. Otro hecho que es muy significativo es que las crías macho no abandonan el grupo en el que nacen para aparearse, y se quedarán en ese grupo toda su vida.

Cabe resaltar que la ballena piloto es nómada y se cree que los machos encuentran la oportunidad de aparearse con hembras que no hacen parte del grupo familiar o del grupo en el que nacieron cuando se encuentran en grandes agregaciones (International Whaling Commission, 2022).

Avistamiento de ballenas piloto o calderón tropical en Tenerife. Foto tomada por Manuela Echeverri Z.

¿Cuándo alcanzan la madurez sexual?

La hembra, entre los 8 y 9 años de edad. El macho, entre los 12 y 17 años. Ahora, si te estás preguntando cuánto dura el período de gestación, hay dos respuestas. En el caso de la ballena piloto de aleta larga, 12 meses, pero si estamos hablando de la ballena piloto de aleta corta el tiempo es mucho más: entre 15 a 16 meses (International Whaling Commission, 2022).

¿Y qué pasa con el período de lactancia de las crías?

Usualmente, se pueden amamantar por alrededor de 3 años. Incluso si es necesario por más tiempo…

Un aspecto que me llama mucho la atención de estas ballenas es que las hembras cuando a sus 40 años dejan de tener crías, pueden colaborarle a otras hembras con la crianza de sus crías, incluso en tareas como el amamantamiento y esto lo pueden hacer por un período tan increíble de 15 a 20 años más. ¡Sororidad y cooperación en la máxima expresión!

¿A qué amenazas se están enfrentando las ballenas piloto?

Hasta el momento no se conocen de depredadores naturales, aunque se cree que ocasionalmente las orcas y los tiburones puedan ejercer cierta presión negativa en estos cetáceos; sin embargo, lo que más preocupa es su tendencia a varar en playa en forma grupal. Esta situación se ha estudiado y se han construido posibles teorías al respecto:

1. Estas ballenas tienen fuertes vínculos sociales y tienden a mantener estables sus grupos y si hay una desorientación en algunos de sus miembros, todo el grupo se verá afectado.

2. Accidentes de navegación que desorientan a las ballenas y las direccionan a aguas poco profundas.

3. Enfermedades parasitarias y/o neurológicas.

Adicionalmente, en algunos sitios como Japón, Filipinas e Indonesia hay pesquerías que conocen muy bien la estructura social de esta ballena y la usan para hacerla varar en aguas poco profundas y poderla pescar (International Whaling Commission, 2022).

¿Dónde puedo avistar ballenas piloto?

Si quieres observar la de aleta corta puedes hacerlo en Portugal, Hawai o en España, particularmente en Islas Canarias y si quieres tener la oportunidad de avistar la de aleta larga lo puedes hacer en Estados Unidos en el Golfo de Maine. Lo más importante es que elijas embarcaciones que respeten el entorno marino y tengan en cuentan las normas para ser un avistar responsable y disminuir los efectos negativos que el ruido de los motores de los barcos y toda nuestra actividad causa en estos hermosos animales, ¿Te parece?.

De hecho, las embarcaciones que ejercen de manera legal la actividad de observar delfines y ballenas piloto, en el área de Tenerife se identifican con una bandera amarilla que los acredita como “Barco azul” y esto significa que son barcos que cumplen con las normas nacionales e internacionales para proteger a estas poblaciones de cetáceos para que las observaciones sean “respetuosas”.

Bandera amarilla. Identificación de “Barco azul” en Tenerife para realizar avistamientos legales de delfines y ballenas piloto.

Referencias
  • International Whaling Commission . (2022).Calderon . junio 9, 2022, de International Whaling Commission

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Zoológicos: ¿deberían existir o desaparecer?

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¿Quién no recuerda una visita al zoológico cuando era pequeño? Pues bien, no sé la razón pero creo que este tipo de paseos está dentro del repertorio de la mayoría de papás cuando de entretener a sus hijos se trata, pero ¿cuál es el objetivo de la existencia de los zoológicos? Pues si alguna vez te has hecho esta pregunta la invitación es a que lo revisemos juntos.

El origen de su creación

En un inicio, estos lugares fueron creados con la finalidad de exhibir animales procedentes de lugares lejanos, por lo que popularmente se les conocía como “ménangeries” o casa de fieras (Llobet, D. 2019). Históricamente, el primer zoológico se creó en 1452, en Viena, Austria y de hecho en la actualidad este sigue funcionando (Heindl, H. s.f).

Los animales

Coincidirán conmigo en que la mayoría de animales que allí encontramos son “exóticos”, es decir, no son propios de nuestros ecosistemas y son individuos que están muy lejos de su hábitat natural (RAE, 2020). Por ejemplo, un elefante asiático, que suele vivir en la zona conocida como el gran Mekong comprendida por los países de China, Vietnam, Laos, Camboya, Birmania y Tailandia (WWF, sin año), estará muy “lejos de casa” cuando podemos observarlo en un zoológico en Estados Unidos, situación que resulta asombrosa pero al mismo tiempo controversial.

Jirafa en Zoológico Wildlife Safari, Oregon, Estados Unidos. Foto tomada por: Thomas Schaefer

Jirafa en Zoológico Wildlife Safari, Oregon, Estados Unidos. Foto tomada por: Thomas Schaefer

Zoológico o zoo(i)lógico

Y es por esto que en medio de la discusión de si es adecuado o no tener a los animales privados de su libertad, han surgido personas que han argumentado que las condiciones de cautiverio afectan el desarrollo físico y emocional de los individuos, que las dietas no son adecuadas, los sitios de alojamiento no cumplen con los espacios mínimos y que muchos de estos animales sufren de altos niveles de estrés debido a la exposición constante a ruidos, fotos y contacto con el público, el cual muchas veces es poco respetuoso y asiste en busca de “selfies” con flash, a como dé lugar.

Una verdad a medias

Ahora bien, es cierto que actualmente hay zoológicos que siguen funcionando bajo el lema de las “ménangeries” y sólo cumplen con mostrar lo animales; en cambio, otros han evolucionado y entendido que su rol debe trascender, por lo que se han involucrado en desarrollar proyectos de conservación tanto in situ, que significa en el sitio del hábitat natural de los animales y ex situ, ósea fuera del sitio, es decir en los zoológicos, pues el objetivo es trabajar por la protección y viabilidad de las especies que se encuentran amenazadas (Llobet, D. 2019).

Guepardo juvenil en Zoológico Wildlife Safari, Oregon, Estados Unidos. Foto tomada por: Thomas Schaefer

Mascotas, en circos, productos de tráfico, etc.

También es importante resaltar que así como algunos zoológicos se quedaron con el rol de hace tantos años, muchos otros no sólo están trabajando por la conservación de las especies, sino que además en sus colecciones algunos animales tienen pasados tormentosos y tan variados como haber sido mascotas de personas que en el camino pensaron que tener un puma sería una buena idea, o provienen de rescates por tráfico ilegal, o fueron animales que durante años se usaron en las rutinas de los circos.

Los cuidadores y médicos veterinarios

Para que todo funcione bien, los animales están a cargo de unas personas llamadas “cuidadores”, quienes se encargan de su cuidado tal y como el de un bebé. De hecho, en España se ofrecen cursos para entrenarse como auxiliar veterinario y cuidador de animales de zoológico. Y claro, los médicos veterinarios están a cargo de los tratamientos y planes sanitarios para mantenerlos saludables.

Guepardo juvenil en Zoológico Wildlife Safari, Oregon, Estados Unidos. Foto tomada por: Thomas Schaefer

Ojo al ojo

Por último, el plan de visitar un zoológico sigue siendo un buen rollo para los que nos gustan los animales, pero eso sí, es importante saber si al que vamos promueve la conservación de las especies o por el contrario solo los muestra, porque en ese caso es mejor quedarse en casa.

Referencias
  • Llobet, D. (2019). ¿Cuál es el futuro de los zoos?. Enero 27, 2021, de National Geographic

  • Heindl, G. (Sin fecha). Historia, zoológico de Schonbrunn. Enero 28, 2021, de Tiengarten, Schonbrunn

  • Real Academia Española. (2020). Exótico, Exótica. Enero 28, 2021, de Asociación de Academias de la Lengua Española

  • WWF España. (Sin fecha).Elefante. Enero 28, 2021, de WWF España

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Colombia, un contenido especial sobre lo que estamos viviendo

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Como ustedes saben, el propósito de este blog es generar conversaciones sobre temas relacionados con la medicina veterinaria y, en medio de la situación que ha surgido en nuestro país, Colombia, no podemos hacernos las de la “vista gorda” y seguir como si nada.

Es por esta razón que decidimos escribir un contenido especial, un contenido que desde el respeto refleje la preocupación sobre lo que está sucediendo en nuestra casa, pues independientemente del país en el que ahora alguna de nosotras resida, el pensamiento y corazón está anclado al lugar en el que se desarrolló gran parte de la vida.

28 de abril

Seguramente, si hemos seguido de cerca las movilizaciones del paro nacional, entenderemos que esta fecha ha marcado un vuelco importante en lo que ha pasado últimamente en Colombia. Para ese entonces, muchas personas marcharon en diferentes ciudades en señal de protesta contra la reforma tributaria que estaba siendo impulsada por el actual gobierno y por supuesto, tras revisar la que sería la reforma, es de entender el descontento colectivo, pues ésta contemplaba numerosos puntos que ponían los nervios de punta y hacían tambalear el presupuesto y la estabilidad de un hogar.

No obstante, si bien el punto principal de la protesta era la reforma tributaria, parte del descontento de los marchantes viene desde tiempo atrás y tiene que ver con situaciones complejas que han venido desangrando nuestro territorio desde hace décadas: la corrupción, la desigualdad, el asesinato de líderes sociales y ambientales, entre otras.

¿Qué pasó en Cali?

A pesar de que en su gran mayoría las manifestaciones se dieron de forma pacífica y respetando el derecho fundamental a la protesta, en algunas ciudades como Cali éstas se salieron de control y se tornaron violentas.

Yo tuve la oportunidad de estar allí durante todos esos días y recuerdo que desde el 27 de abril en horas de la tarde ya se notaba la tensión en las calles, había obstrucción del paso vehicular en algunas vías y el daño a la infraestructura pública también era evidente. A partir de ese momento, y tras la manifestación del 28 de abril, se hizo una jornada de cacerolazos a la 8 pm por varios días, amenizada por las notas del himno nacional, hasta que el presidente informó que la reforma no seguiría adelante. Sin embargo, después de eso las manifestaciones continuaron y lo más preocupante, la ciudad terminó bloqueada y, como muchas otras ciudades del país, en medio de una confrontación muchas veces violenta.

Pero ¿por qué tanta preocupación con los bloqueos en Cali?

A pesar de que entendemos los motivos, la situación es realmente preocupante, pues al bloquear la ciudad y no permitir la libre circulación de los vehículos no sólo se generó un pánico colectivo entre los habitantes de la ciudad, sino que la entrada de alimentos y medicamentos se vio entorpecida a tal punto que se habló de desabastecimiento de frutas, verduras, proteína y combustible.

Bueno, pero y eso del desabastecimiento ¿es grave?

Que los alimentos no pudieran llegar hasta el consumidor final, lejos de lamentable, es preocupante, porque aunque no lo parezca, esto también viola nuestros derechos. Para resumir: “El hambre perpetúa la pobreza al impedir que las personas desarrollen sus potencialidades y contribuyan al progreso de sus sociedades” (Annan, 2002). Además, poner en peligro la seguridad alimentaria y restringir la movilidad por diferentes medios es una forma clara de violencia y, lo más grave es que es una situación que termina afectando a cualquier persona, indistintamente de su cuenta bancaria o el barrio en el que viva.

Adicionalmente, al estar restringida la movilidad y no disponer del abastecimiento normal de alimentos, combustible y en algunos casos, materias primas, muchas empresas han tenido que variar la forma en que venían funcionando, generando un impacto negativo en sus ventas. A grandes rasgos esto se traduce en mayores dificultades para seguir operando y pagando el salario de sus empleados, pues no hay que olvidar que en el contexto actual en el que nos encontramos, de una pandemia, para las empresas privadas ha sido un reto mayúsculo seguir operando con la mayor normalidad posible.

La violencia en diferentes formas

Entendemos que, para ser violentos no hay que sostener un arma, golpear a alguien, vestir un uniforme o una capucha. Los comportamientos violentos pueden expresarse de diferentes formas; por ejemplo, actualmente basta con acceder a las redes sociales para verlas inundadas de insultos y comentarios rudos y despiadados. Ahora el que piensa y siente diferente es un “vendido”, “un corrupto”, “un vándalo”, “un ignorante”, “un izqui…”, “un uribi…”, “un petri…”. Mejor dicho, las redes pasaron a convertirse en el campo de batalla digital y la cloaca colectiva de todos los bandos, pues la confrontación que se ha observado en las calles se ha trasladado al escenario digital.

Para algunos, los policías y demás oficiales son los responsables del incremento en la violencia en las últimas semanas, pues éstos personifican los mayores escándalos de brutalidad y exceso de poder, y para otros, han sido las personas del común las que, en medio de las manifestaciones, han desvirtuado el objetivo real de la protesta y han herido y atentado contra la fuerza pública. Este escenario lo único que ha hecho es aumentar la división ideológica y la agresión física y/o verbal, pero ¿valdrá la pena seguir perpetuando la estigmatización entre unos y otros?, suficiente tenemos con llevar años cargando la herencia que nos dejaron figuras producto del narcotráfico y que hacen que en el extranjero el nombre de Colombia siga asociándose a este tipo de prácticas. Es verdad que, históricamente, han existido abusos de la policía, pero por esa razón no podemos generalizar y afirmar que “todos son malos” y en el caso de los manifestantes, claro, la protesta es un derecho, pero la agresión a otras personas y el daño a los bienes públicos, no debe ser tolerado, ni siquiera en el marco de una protesta.

Responsabilidad individual

Valga aclarar que, en este espacio, somos fieles creyentes de que más allá de la culpa que le solemos adjudicar a nuestros gobernantes, como personas del común también podemos y debemos aportar. Así como algunos dicen, la corrupción es como un cáncer, y nos enferma a todos. Cuando no queremos pagarle completo el valor del mercado a la vendedora de la plaza, cuando sabemos que cometimos una infracción de tránsito pero pretendemos pagarle al “azul” para que nos deje ir, cuando entregamos en un almacén un billete que sabemos que es falso, cuando compramos productos que tenemos claro que tienen un origen ilegal, cuando abrimos un paquete de mecato en el supermercado, nos lo comemos y nos vamos sin pagarlo o cuando nos saltamos el torniquete del Metro, estamos actuando de manera deshonesta y corrupta. Y aunque es cierto que no nos estamos robando millones de pesos como otros, sí estamos representando esa frase tan característica de nuestra cultura que dice “el vivo vive del bobo”.

Lo que se puede hacer

Primero, si quiere compartir información del paro nacional y apoyar las marchas, adelante, es completamente entendible y está en su derecho, pero por favor, no agreda verbalmente a las personas que piensan diferente. ¡Cada quien es libre de elegir! Además, si observa que durante las marchas están actuando de forma que otras personas y los bienes públicos se afecten, no participe de eso, pues creemos que haciendo esto se desvirtúa el objetivo de la protesta. Segundo, si va a compartir información, asegúrese de que sea de una fuente confiable, pues ¿para qué contribuir al caos de la desinformación compartiendo noticias falsas? Y tercero, vote, hágalo por quien usted crea que puede brindar soluciones y no más disyuntivas, pero ¡por favor vote!

¿Y nosotras?

Desde acá creemos que la violencia no es la forma de tramitar ni de solucionar los asuntos, por eso rechazamos rotundamente cualquiera de sus manifestaciones, venga del bando que venga.

Entendemos que somos un país mestizo, donde aquejan males como la minería ilegal, esa que está vertiendo mercurio y otros metales pesados a nuestros ríos y que se están bioacumulando en diversas especies de agua dulce; un país donde los vacíos legales y la complejidad geográfica del territorio hace que numerosas especies silvestres sean presas fáciles del tráfico ilegal; un lugar en el que retomar o no los regadíos aéreos con el glifosato representa una decisión sumamente compleja desde el punto de vista de la seguridad alimentaria para algunas comunidades indígenas y la salud de animales silvestres; un lugar diverso en el que la tala ilegal de madera, especialmente en el Amazonas, comparada con todo lo demás que pasa a nivel económico y social, parece un problema menor… Desafortunadamente somos un país hermoso, pero donde el dolor nos ha dividido y todavía lo sigue haciendo…

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